Sandeces sobre lo divino y lo humano, en mi humilde y sesgada opinión. *galimatías.(Del fr. galimatias, discurso o escrito embrollado,) Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas.
sábado, 31 de diciembre de 2022
2022: Cerrando un Ciclo
jueves, 3 de junio de 2021
LA FAMOSA “EMPATÍA”
Todo
comenzó con una frase simple y poderosa “Que el privilegio no nuble tu
empatía”. La frase bien intencionada, buscaba resaltar que muchos hemos
sido “bendecidos y afortunados”, privilegiados por la vida y que debemos
ponernos en los zapatos de los demás.
Ahora, la
empatía es casi “exigida” pero ya no sé si lo que exigimos es empatía, que los
otros reconozcan nuestras circunstancias, justifiquen nuestros actos o que refrenden
nuestras convicciones.
¿Porque estoy pensando en esto? En Colombia
están pasando cosas complicadas que se han convertido en terribles, bordeando
lo inhumano. Estamos llegando a los 40 días (o mas) protestas y bloqueos, que
revelan no solo los puntos del “pliego de peticiones” del Comité de Paro, sino
las profundas rupturas que adolece nuestra sociedad. Oscilando el péndulo de
las opiniones entre extremos que me horrorizan y lastimosamente, pasando demasiado rápido, a
veces de manera imperceptible por una posición ponderada.
¿A qué voy? (ténganme paciencia, aquí si se me
sale mi abogada interior) Que en el afán de comprender o procesar los
acontecimientos, caemos en la tentación de sobre-simplificar los conceptos o
los derechos en tensión. Entonces, se iguala la violencia de la piedra lanzada
con la bala que la responde. Y si la bala sale de las manos de la fuerza pública
es igual a si sale de las manos de un civil. Y si alguien muere es un “héroe”, sacrificó
su vida por la causa o peor... “le tocaba”.
Es que esa tentación de sobre-simplificar los
fenómenos nos lleva a igualar lo que no debe ser igualado y a pedir a otros que
soporten cargas que no pueden y no tienen que soportar. Un claro ejemplo es el
desabastecimiento de medicamentos, oxígeno y alimentos, leí en redes sociales a
quienes con ironía decían “perdonen las incomodidades, estamos construyendo una
nueva sociedad”, que si no se conseguía carne, pollo o huevos, que comieran
lentejas unos días y que si estaba enfermo y no podía acceder a un traslado,
medicamentos o cuidado era por culpa del gobierno, no del bloqueo.
Se nos olvida, en nombre de la empatía, que no
todos viven el desabastecimiento de la misma manera. Si se limita el acceso a
los alimentos, (mayor demanda menor oferta) pues los precios suben y ¿quiénes
pueden asumir ese costo mayor? el que tiene medios. El que no, tiene que tratar
de comprar con la misma plata lo que puede o aguantar hambre. Y si pensamos en
los pacientes, pues ellos no pueden ni deben ser los perjudicados, no puedo
comprender como limitar el acceso a medicamentos u oxigeno nos va a llevar a
ser un mejor país, no puedo.
Los sesgos cognitivos de lado y lado llevan a
justificar lo injustificable y a moldear la indignación y por ende la “empatía”
dependiendo quien es el “agredido” o quien es el “agresor”. Se compara la
violencia del “vándalo” con la de la fuerza pública, y no lo es, en el caso de
la fuerza pública es mucho más grave, porque la función constitucional de un policía
o un militar es cuidar a los ciudadanos, lo eligió como carrera y fue entrenado
para ello. Vi diferentes niveles de indignación cuando un policía manoseo a una
manifestante que cuando manifestantes manosearon a una mujer policía (y aunque
esa es otra conversación, las mujeres seguimos siendo “botín” en los conflictos).
He leído comentarios en los que los “vándalos”
son platica perdida y que darles educación o salud o empleo no sirve por que no
pueden “ser salvados”, es decir si no les sirven a los intereses de la mayoría,
pues… ¿para qué?
O más grave aún… echarle a culpa al abandono
estatal por la muerte de dos bebes. Y lo siento, pero si esas ambulancias
hubieran podido pasar, esos bebes hubieran tenido una oportunidad de seguir con
vida. La causa efectiva fue el no poder acceder a atención medica oportuna porque
no pudieron pasar, porque los bebes eran sujetos especiales de protección y sus
derechos estaban por encima de todos, punto!. El abandono del estado es otro tema,
del cual todos somos parcialmente responsables.
La empatía es otra cosa, es realmente ponerse
en los zapatos del otro y sentir las piedras que tiene en su interior. La empatía
nos permite entender o reconocer que hemos elegido pésimos gobernantes por años
y años y que al pedir que “roben, pero poquito”, todos estamos pagando un precio
y que ese precio es mas alto para las poblaciones más vulnerables. La empatía es
la que nos hace que, al ver una persona con hambre, le demos algo de comer, no
solamente vociferemos que es culpa del estado. También nos permite entender que
los “ricos también lloran”, que también tienen derechos y que los vándalos tienen
derecho a que se le respete su vida e integridad.
Desenredemos el Derecho publicó un post en Instagram
y que nos llama a reflexionar: “Porque este país está lleno de paracos,
guerrilleros y tibios. Porque en este país no cabe nadie más, y solo respeto a
quien piense igual a mí. El otro es tan bruto, tan ignorante, que no merece mi
respeto.” (…) “Pero, por un momento, le pido que se ponga en el lugar de ese
paraco, de ese guerrillo, o de ese tibio, e intente comprender que lo lleva a
pensar así. (…) Mire, mire en el fondo. Mírelo, es igual a usted. Un niño, un joven,
un adulto, un anciano. Un colombiano. Una persona.”
“A quien le conviene el caos? ¿el odio? ¿la
muerte?”…
Ahora el bebe de ambulancia murió por abandono estatal y no por qué simplemente había q respetar la misión médica.
— Lina Combariza 💉🦠 (@linapc) May 26, 2021
Juemadre, a mi lado hay una persona con hambre y yo en lugar de ayudarla le echo la culpa al gobierno?
SI, estamos mal gobernados y TAMBIEN se podía salvar esa vida
No entiendo 😔 de verdad no entiendo 😔
— Lina Combariza 💉🦠 (@linapc) May 24, 2021
Como un bebé puede ser un “daño colateral” de este conflicto… y yo que pensé que ellos, los más débiles, eran la prioridad, el “motivo”…
Lo que veo es que ya no hay motivo ni interés de negociar, concertar por ninguna de las partes. https://t.co/77Wod23dhK
Si la tan Nombrada “empatía”, no nos da para sentirnos aturdidos y asqueados con este relato...miércoles! No hay tal! 🤯
— Lina Combariza 💉🦠 (@linapc) May 21, 2021
“Dramático testimonio de patrullera torturada por vándalos en Cali”
Esta mujer, independientemente de su profesión debía ser RESPETADA https://t.co/nxtP3ZBuMB
martes, 4 de mayo de 2021
VAMO' A CALMARNOS
VAMO' A CALMARNOS
(No todo es caos… hay solución)
Los últimos
días en Colombia han hecho mella en nuestra (ya deteriorada) salud mental y
creo que es pertinente, parar un poco, respirar y hacer un llamado a la cordura.
Las redes sociales están llenas de
mensajes llenos de violencia (física o verbal) y posiciones extremas e
irreconciliables. Entre los mal llamados “mamertos” y los “fachos”, no hay mucho
aire que respirar y los que no comulgamos con la violencia y la
desinstitucionalización quedamos sin voz en medio de tanto humo.
El
descontento es real, tangible y ahondado por la pobreza y la pandemia. El Presidente
parece disfrutar enormemente su aparición diaria en televisión, sin hacer
referencia a lo que pasa en las calles, en las redes sociales, en los chats de WhatsApp.
La comunicación del Estado con sus ciudadanos no evolucionó y se mantiene en “comunicados
de prensa” y alocuciones, con aplausos entre los mismos trabajadores de la casa
de Nariño y la puerta cerrada a cualquier idea o comentario que venga del
exterior. Una reforma tributaria que logró lo impensable, la unidad nacional,
pero no como la hubiera querido el Gobierno: Academia, Partidos Políticos, Sindicatos,
Organizaciones Sociales y Empresarios concordaron en que su contenido era
completamente inconveniente.
Pero la solución no es la violencia, algunos
dirán que hablo desde el privilegio y tal vez sí, pero hay que tener en cuenta
que la violencia como instrumento para llevar un mensaje, es una estrategia en
la que ganan unos pocos y perdemos la mayoría. Me preocupa es la intención de
mantener la “rabia” hasta las elecciones o seguir con la intención/aspiración
de querer tumbar al Gobierno. Créanme, NO queremos tumbar al Gobierno. En un
escenario hipotético, conforme con nuestra Constitución, ante la falta del Presidente
se suple con la Vicepresidente y si la Vicepresidente no asume el cargo, sigue el
Presidente del Congreso. Ninguna de estas figuras genera confianza para los
diferentes actores y abre la puerta a un escenario muy riesgoso, una “junta de sabios”
que mantenga el poder en manos del partido de gobierno.
Pictoline hizo excelente resumen de lo que esta
pasando en nuestro país:
Descontento social, días de protestas y el retiro de la reforma tributaria... por ahora.
— pictoline (@pictoline) May 3, 2021
Un resumen de lo que está pasando en Colombia 🇨🇴 pic.twitter.com/mxjKTLSryw
Vemos las redes sociales llenas de indignados, pero la conversación se mantiene en “buenos vs malos”, “conscientes vs inconscientes”, la gente toma un bando y no se dialoga, sino que se defiende.
La violencia, en mi humilde y sesgada opinión,
no es el camino. Ahorcar a las comunidades y a las ciudades sin posibilidad de
abastecerse de alimentos y gasolina (al limitarse la oferta aumentan los
precios), es extremadamente violento, especialmente en un país en el que la
gran mayoría de las personas viven al diario y solo comen una o dos veces al
día. (*)
Atentar contra
la infraestructura pública, los sistemas de transporte, saquear a los comerciantes,
quemar entidades bancarias, entrar en confrontaciones con la policía, el
ejercito o el ESMAD, va alineado con una lógica de la que discrepo, el de “rompan
todo”. Me angustia la “romantización” de la violencia, el romperlo todo, estatuas,
símbolos, vidrios, buses: creer que esta es la “revolución francesa” (que debo
recordarles que, si bien descabezaron al Rey, al final terminaron descabezando
a muchos de los que impulsaron la revolución), sin un dialogo, sin digerir, con
la satisfacción de ver todo arder, es para mí un gran error.
De otra
parte, es increíble que en pleno siglo XXI, el ejercito que esta para defendernos
de los grupos armados, de los delincuentes, hasta de otros países sea llamado
para perseguir manifestantes, sea llevado a las ciudades bajo el eufemismo de
la “asistencia militar en coordinación” como un galón de gasolina al fuego. La policía,
fuerza civil adscrita al Ministerio de Defensa, sale a las calles armada a
repeler las protestas y las manifestaciones violentas. ¿Ven lo que pasa aquí? Nuestros
jóvenes de bando y bando esta poniendo el “cuero”, los ojos y la vida por la
agenda de otros.
¡Esto tiene
que parar! Y por eso les digo, vamo´ a calmarnos. Este gobierno mal que bien
lo elegimos todos, los que votaron a favor, en contra, en blanco, pero sobre
todo los que no votaron. Los cambios tenemos que hacerlos en las urnas! En la institucionalidad.
Protestemos si! Pero hagamos propuestas, busquemos consensos, exijámosles a los
representantes de nuestras regiones, porque mal que bien todos compartimos el
mismo territorio y tenemos que aprender a convivir, a respetar.
Me uno al
llamado la sensatez y
la cordura; que nos sujetemos a las normas y que los líderes políticos
entiendan la angustia de la gente, sin permitir el vandalismo. Debemos propender
por el respeto de las instituciones y ser cuidadosos con los liderazgos políticos
y los extremos en la política.
PD. Cuanto
quisiera que el Gobierno rompiera esa burbuja en la que anda, pusiera el oído en
el suelo y escuchara lo que esta pidiendo la gente, sentarse a concertar, hacer
un ejercicio de realidad y reconocer que este es un gobierno impopular.
miércoles, 10 de febrero de 2021
¿Sabes cuál es tu propósito en la vida?
“El misterio de la existencia humana radica no solo en mantenerse con vida, sino en encontrar algo por lo que vivir.”
Fyodor Dostoyevsky
Recientemente, luego de largas conversaciones con un gran amigo, comencé a cuestionarme por el famoso “PROPOSITO” de nuestra vida. Especialmente cuando se nos cruzan los cables y escribimos en piedra un “propósito” y en su nombre, tratamos de torcerle el pescuezo a la vida para llegar a el.
Y revisando
por ahí, veo que el primer paso u obstáculo a vencer es identificar bien sí eso
que llamamos "propósito" cumple con esa definición o si estamos llamando propósito a otra
cosa. En teoría, el propósito de vida es algo continuo, no empieza ni se completa
nunca, fluido y tiene que ver con lo que haces y con lo que sientes.
Para llegar
al famoso propósito, usualmente resumido en una frase (¡que cuesta un montón armar!),
uno comienza por preguntarse muchas cosas:
¿Qué me produce alegría, satisfacción? ¿qué me gusta hacer? ¿Qué me hace sentir bien?
¿cuáles son mis talentos, mis habilidades y cómo puedo usarlos para ayudar a
los demás? ¿Cuáles son mis valores? ¿en que creo? ¿Qué defiendo?
Y luego si
queremos, nos podemos meter en aguas más oscuras… ¿Qué haría si solo me quedaran 6
meses de vida? ¿Qué haría si tuviera suficiente tiempo y dinero?
**Muy muy
importante! La respuesta a estas preguntas vienen de uno. Osea, aquí no importa
lo que demás quieren o esperan de mí.**
Y es así
como, gracias a la magia de las redes sociales, pregunté por ahí: “Para ti ¿Qué
es tener un propósito? ¿Sabes cuál es tu propósito?”
Las
respuestas fueron super interesantes, aquí algunas:
Javier: “es
la razón por la que estamos aquí y la misión que debemos cumplir, nada de ser
felices, ricos o famosos”
Natalia: “Disfrutar
cada cosa (trabajo, amor, vida, dinero)”
Luisa: “Buscar
que todas las acciones de tu vida te lleven a un mismo fin (…) Si tu propósito es
servir: 1. en tu familia. 2. en tu trabajo 3. Pareja”
Monica: “Hacer
feliz a todo el que este a mi alrededor!”
(Hubo una referencia
a conseguirse un Jeque Árabe… pero creo que es más como una meta 😂)
En general, el propósito no es tener mil millones a los 35 años, ni que todos me reconozcan, me alaben, que todos digan “ese(a) muchacho(a) si sirvió”, ser elegido(a) como Senador /Alcalde /Ministro. Casi todos hablan de cosas más valiosas o más profundas como una razón o una misión como: servir, disfrutar y hacer felices a otros; y en general de ahí proviene una gran fuente de felicidad, tranquilidad y sobre todo, el filtro para tomar uno u otro camino.
A veces, en
algunos momentos de nuestra vida, nos hacemos una imágen mental, una “foto”
y confundimos esa foto con nuestro propósito. En esa foto, en una sola
dimensión (pero eso si, con muchos detalles), parecemos exitosos, tenemos un
cargo, reconocimiento, cosas, pareja y supuestamente somos felices. La mala noticia es que
la vida es otra cosa, si pensamos en las fotos que nos montamos a los 20 años
(a los 25 con maestría, a los 27 tres idiomas, a los 30 rica y extravagante 💃), el elemento común es que NO estamos viviendo en esa foto. La vida nos fue
llevando por diferentes caminos, nos fue presentando diferentes retos y con
nuestros errores y aciertos, ¡pues estamos aquí!
Si miramos atrás,
pues no somos los de la foto y ¡está bien! Por que somos mejores, seres complejos
en 3 dimensiones con muchísimo que contar. Porque si nos diéramos palo todos
los días por que no pudimos controlar todas las cosas en nuestra vida (como si
se pudiera), para llegar linealmente y en el menor tiempo posible al objetivo
de la foto, pues ¿Qué vida es esa? Una vida en la que no estamos viviendo, sino
permanentemente torciéndole el pescuezo a todo para volver al tal camino que
nos lleva a la foto. La imagen que llega a mi cabeza es la del Mito de Sisifo
(Albert Camus), cargando eternamente una piedra hacia la cima… para que
volviera a rodar a la base… y otra vez para arriba; una vida muy esforzada y muy vacía.
Si me
preguntaran mi propósito, diría que esta en construcción y les contaría que me
gusta aprender, enseñar, encontrar soluciones a problemas complejos, convencida de hacer lo correcto, pero que
lo mas importante para mi es vivir tranquila.
Parker Palmer
¡Que la vida nos cuente cual es nuestro proposito!
¡Cuentame el tuyo!
viernes, 31 de julio de 2020
IDEAS PARA NO (TERMINAR DE) PERDER LA CORDURA
Es para una amiga (la amiga soy yo 😬)
— Lina Combariza 🏠 (@linapc) July 31, 2020
Los leo ⬇️ pic.twitter.com/MII7H2iicM
Desde el 16 de marzo de 2020 (hace 138 días aproximadamente)
tengo el privilegio de estar a salvo trabajando desde mi casa, básicamente en
este hogar estamos conviviendo Pepper 😸, Mina😻, las matas 🌻y mi persona, cosa que
no ha sido fácil.
A partir de noviembre de 2019, en
Colombia y siendo específicos en Bogotá hemos vivido tiempos difíciles, nunca había
vivido un toque de queda, nunca había sacado una cacerola por la ventana y por
supuesto nunca había vivido una pandemia (la epidemia de varicela en el colegio
no cuenta). La aparición del Covid-19 nos tomó a todos por sorpresa, nos dio poco
tiempo para prepararnos mental, emocional y económicamente.
Quiero contarles un poquito sobre lo que creo que ha funcionado tanto para mí, como para otros y mantener el poquito de cordura que nos queda.
1. Es lo que es (It it what it is)
El primer paso para mí fue asumir que esto es algo que me “tocó”
vivir, no solo a mí, a mi generación, sino a todos en general. Y ahí tomé la
primera decisión: o me doy mala vida todos los días pensando en todo lo que antes
vivía y ahora no puedo vivir o trato de tomarla con calma (cogerla suave) y ver
si hay algo que puedo aprender.
Carl Gustav Jung, psiquiatra suizo dijo “Todo lo que
resistes, persiste” y en mi humilde opinión esto puede tener un par de interpretaciones
(o más): Los seres humanos tenemos la tendencia a aferrarnos a lo conocido y a
las ideas preconcebidas, y tal vez no discernimos si son válidas o no con el
pasar del tiempo. O si me sigo “resistiendo” a esto, al virus, a la cuarentena,
a las limitaciones de contacto social, a la vida y momento histórico que nos
toco vivir, lo que persiste es esa sensación de pérdida, de vacío y de limitación.
2. ¿De verdad estamos aburridos?
Una de las cosas a las que esta
sociedad moderna nos acostumbró es a tener estímulos constantes, casi como si
no pudiéramos estar quietos, en silencio. Le tememos al aburrimiento como el
peor de los males y asociamos el estar aburridos con estar mal o estar tristes.
Hablando con Ricardo Montenegro le preguntaba si la gente estaría tan
desesperada por el aburrimiento durante la pandemia de la “Gripa Española” (1918-1920)
y él con mucho tino me recordó que en esa época no necesitábamos tantos estímulos,
si estabas aburrido tomabas un libro, conversabas con tu familia, te inventabas
algo o simplemente estabas aburrido y ya.
Pareciera que sociedad sufre por el ocio mal administrado y creer que no se puede vivir así (así aburridos supongo), por esto vemos tantas rumbas y actividades clandestinas de gente buscando entretenimiento (y de paso encontrar el virus). Les recomiendo este artículo en el Blog de Ricardo Montenegro: GUARO, PERICO... Y COVID?
También es muy valido quedarse
quieto, arruncharse en las cobijas y no hacer nada… "dolce far niente" (o el arte
de no hacer nada) y gozárselo!
3. Comer Sano
Tener la nevera tan cerca es una tentación permanente y bueno,
la idea seria tener cositas sanas para picar. Pero comer sano también implica cocinar
rico para uno, hacer las paces con la cocina (yo no puedo es con la loza) y cocinarse
con amor. En mi caso, me dio por cocina rica y sana. Y ya hice pan (de masa madre) y torta de
banano, torta de zanahoria, galletas de avena y otras tantas cosas que vemos en
Instagram.
4. Hay que moverse
“(H)acer ejercicio disminuye la ansiedad que puede generar el encierro, pues produce hormonas de sensación de bienestar como endorfina, dopamina, serotonina, las cuales reducen el estrés, el sedentarismo, la irritabilidad y los síntomas de la depresión. Como efectos físicos aumenta la producción cerebral, previene problemas cardiorrespiratorios, aumenta la masa muscular, fortalece el sistema óseo y acorta la probabilidad de diabetes.” (1)
En mi caso, AMO bailar y me suscribí a MOMBA a clases
virtuales de baile. ¡Busca algo que te guste, que te haga olvidarte de todo y
te suba las endorfinas! ¡Muevelo!
5. Agua, Aire y Sol
Somos como plantas. Necesitamos tomar suficiente agua (en la casa a uno se le olvida, por lo que tener una botella de agua al lado ayuda), recibir aire puro (¡a abrir las ventanas!) y tomar sol! A mi el sol me hace muchísima falta, así que cuando sale me pongo a trabajar desde el balcón y hago la fotosíntesis.
6. Agradecer
Es en los días grises, en los que
uno se levanta y sale reptando de la cama, en los que “una” se pregunta: “juemadre
en que momento pasó todo esto”, es en esos días en los que debemos recordar que
somos muy afortunados. Tenemos un techo, comida, acceso a internet, trabajamos
desde casa (los que tenemos esa fortuna), gente que nos ama y que estamos a
salvo en nuestras casas.
¡Estamos vivos! ¡Estamos sanos! Me
duele pensar en tantas familias en Colombia han perdido un ser querido en estos
tiempos, cuantos están luchando por sobrevivir.
Las generaciones que estamos lidiando con la pandemia (Baby Boomers, Generación x, Millenials e incluso los Centenials) fuimos criados para ser y parecer exitosos. Llegó algo que nos cambió todos nuestros los planes y nuestras prioridades. Ya no se presumen lujos en redes sociales, sino el pan, la torta, las galletas que hicimos en casa. Estas generaciones están aprendiendo que no pueden controlarlo todo, nos tocó aprender ser más flexibles, a respirar y seguir el flujo normal de los acontecimientos.
Tengámonos paciencia!
P.D. ¿Qué les ha funcionado para mantener la cordura en estos tiempos?
Aquí les dejo algunas de las respuestas que recibí en Redes sociales
Hacer un esfuerzo fuerte e importante para mantener una rutina de levantarme temprano, ejercicio y acostarme temprano. Difícil pero posible.
— Enrique Villalon (@evillalon) July 31, 2020
Pequeños placeres como un vino en la noche (El Chardonnay de D1 da un sueño delicioso) y un buen chocolate!
— Felipe Cardenas (@pipecardenasg) July 31, 2020
Vivir un día a la vez... 😐
— Paola Hernandez (@polah9) July 31, 2020
— Paola Hernandez (@polah9) July 31, 2020
Hacer ejercicio/yoga, mantener rutinas y no sobre informarse. :)
— Felipe Verdugo (@ChopoCarolino) July 31, 2020
(1) Marlucio de Souza, docente investigador de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/actividad-fisica-la-mejor-aliada-en-la-cuarentena/Organizar rutina: levantarse a la misma hora y dormir también a la misma hora. Hacerse una rutina que incluya cambiar de actividad con frecuencia y ojalá incluir por lo menos 30 minutos de ejercicio. También vida social, sea por redes o por teléfono.
— José Aureliano (@guerrerobedoya) July 31, 2020
domingo, 28 de junio de 2020
¿A estas alturas del partido YouTuber?
Pues por esas cosas de la cuarentena... ando explorando viejos talentos y viendo si encuentro nuevos 😁.
Los que me conocen, saben que en este multicultural cuerpecito habita una niña geek 🙋(muy ñoña... ñoñísima)
Obviamente tienen que presenciar el cameo de Pepper Maria 😹 en la mitad del episodio.
sábado, 20 de junio de 2020
Y recordaremos este día como el CovidFriday
En mi humilde opinión: ayer (19-06-20) fue un total y absoluto desastre. Desastre originado por el gobierno colombiano y la improvisación de todos los actores.
domingo, 25 de septiembre de 2016
El perdón y Los Sistemas de Creencias.
domingo, 26 de abril de 2015
Diatriba Contra la Tibieza
Tibios, patacones, "#NoSoyCapaz" son algunos adjetivos con los que se denomina a esta especie de individuos que desafortunadamente se está multiplicando.domingo, 6 de abril de 2014
LA MUJER, EL OSCURO OBJETO DEL DESEO…
Las mujeres desde el principio de
los tiempos somos y seremos el oscuro objeto del deseo, y es ése deseo el que
ha motivado sublimes creaciones humanas y deleznables aberraciones.
También tenemos que indignarnos
como ciudadanos, de 926 casos de agresiones con ácido registrados en los últimos diez años, solo hay noticias de tres condenas, esto es escandaloso.
Pese a que en julio del 2013 se aprobó la Ley 1639 que aumentó las penas para
los ataques con ácido, la impunidad hace que el aumento de penas no disuada a
los agresores, dado que la probabilidad de ser atrapados y condenados es
mínima. miércoles, 6 de junio de 2012
¿La peor enemiga de la mujer… otra mujer?
“…a Rosa Elvira Cely le pasó lo que le pasó, por que quien la manda a estar tomando con manes entre semana…”
(ésta conversación la presenció una buena amiga)









